26 jun. 2012

El novio de mi hija se queda a dormir en casa

Los hijos crecen y quieren que sus novios o novias se queden a dormir en casa. En ese momento, empiezan las provocaciones de los hijos y los enfrentamientos con los padres.



El novio de mi hija se queda a dormir en casa

¿Los dejamos dormir juntos o en cuartos separados? ¿Con la puerta abierta o cerrada? Que el novio o novia de una hija o un hijo pase la noche bajo el mismo techo no es lo mismo para todos los padres. Cada familia tiene sus reglas, si bien son mucho más flexibles que hace unas décadas, no suelen ser iguales para varones y mujeres.

“Con mis padres fue raro al principio, ellos todavía estaban procesando mi ruptura con mi ex pareja ¡Y yo ya quería que mi actual novio se quede a dormir en casa!”, confiesa Mariela B. de 25 años que esta de novia con Pablo desde hace 5. También, cuenta que con su mamá fue más fácil, porque la veía tan feliz que siempre la apoyó. En cambio, a su papá le costó un poquito más acercarse a su novio aunque, hoy, lo adora.

El permiso de dejar a los novios dormir en casa, sitúa a los padres en la disyuntiva de tomar cierta actitud frente a sus hijos de una actualidad que ellos quizás no vivieron. Esta situación, engloba dos cuestiones de suma importancia: por un lado la adolescencia como una crisis del desarrollo y por otro lado el impacto que dicha etapa ocasiona en la estructura familiar, en especial si hablamos de la incorporación de un nuevo miembro.

Así lo explica la psicóloga Florencia Cocorullo consultada por Convivimos que trabaja con grupos de adolescentes y que es especialista en terapia sistémica relacional. “Debemos comprender que la adolescencia implica cambios físicos y emocionales tanto para el propio joven como así también, cambios en la organización y en las relaciones familiares”.



Un miembro más en la familia



“¡El primer día fue terrible! Mi hermano también estaba de novio y su novia siempre se quedaba en casa, en su habitación, así que supuse que yo iba a tener los mismos derechos que él ¡Pero no fue así!” - relata Mariela B. y continúa- Casi por irnos a dormir me llama mi papá, mientras mi novio esperaba en el living solo, y me dice que no le parecía bien que Pablo durmiese conmigo en mi habitación y me remarcó: “El caso de tu hermano es distinto” ¡Me morí de vergüenza! Así que mi novio terminó durmiendo en el sillón y yo en mi habitación, enfurecida, por la actitud de mis padres.

La psicóloga Cocorullo señala que la entrada de un miembro a la familia (novio/a) siempre produce cambios en el sistema familiar. Aquellas familias con una estructura sana y flexible pueden sortear dicho cambio sin inconveniente alguno pero, generalmente, depende en mayor o menor medida del tipo de estructura familiar.

Cuando un miembro se incorpora, se crea un lugar nuevo al que las familias deberán readaptarse y reacomodarse, y esto siempre produce cambios en las mismas. “Si pensamos en una toma de actitud frente a los hijos, considero que aquellas familias flexibles y sanas pueden reacomodarse a los tiempos actuales que las atraviesan, los cuales difieren ampliamente de la adolescencia de sus padres”, aconseja Cocorullo.

Mariela B. no recuerda que haya habido un permiso explícito para que le permitieran a su novio compartir el cuarto con ella pero cuenta que fue un proceso lento: “Pasó del sillón a dormir con mi hermano, en su pieza. Después, le permitieron dormir en una habitación vacía cerca de la mía. En el invierno pasado, mi mamá me dijo que le lleve el colchón a mi habitación porque en ese dormitorio, donde lo dejaban dormir, hacía mucho frío. Así fue que, sólo un par de veces, durmió en un colchón en mi habitación hasta que por último, terminó durmiendo en la cama conmigo. Al principio, dormíamos con la puerta entreabierta y hoy compartimos la habitación y la cama con la puerta cerrada.



Los padres frente a la sexualidad de los hijos



En el artículo “¿Puede quedarse a dormir?”, la psicóloga Coks Feenstra manifiesta que los padres que aceptan que su hijo duerma en su habitación con su novia, también están aceptando su madurez emocional y sexual, haciendo que el paso de la adolescencia a la juventud sea más fluido y sano.

Por otro lado, “las relaciones sexuales perderían el lado pecaminoso que las generaciones anteriores les inculcaron a sus hijos y podría comenzar a hablarse con más libertad de ellas sin los habituales reparos”, concluye Feenstra.

En este sentido la psicóloga Cocorullo observa que, actualmente, los adolescentes viven la sexualidad en forma diferente a como la vivieron sus padres, los tiempos y la sociedad han cambiado mucho. En la mayoría de los casos, los adolescentes se inician muy tempranamente, la sexualidad ya no es vivida como una experiencia pecaminosa. Estos primeros encuentros sexuales con uno mismo y con el otro también son parte de construir su intimidad, su paso de ser niño a ser adulto, de lo intrafamiliar a lo extrafamiliar.

Pero esto también depende de cómo sea vivida la sexualidad en la familia, en la pareja de padres, cómo vivieron estos padres su propia sexualidad en la adolescencia, si se hablaba de sexualidad o si era un tema tabú en dichas familias, cuales eran los mandatos y las reglas.

“Ahora me siento bien, contenta. Además, nosotros somos muy respetuosos y eso mis padres lo notan. Es habitual saludarnos a la noche y subir juntos a dormir y también desayunar todos juntos un domingo”, manifiesta Mariela B. y reconoce que le encanta estar en familia con sus papas y su novio, pero que se siente mucho más cómoda cuando se quedan solos, sin sus padres.

En la casa de su novio también se queda a dormir pero desde que sus padres le dieron permiso. “Al principio porque se hacia tarde para que me lleve a casa o para volver sola. Luego, porque al día siguiente tenía que hacer algo con Pablo y así de a poco me fui quedando en su casa” -cuenta Mariela B. Pablo vive con su mamá, sus padres están separados, y ella nunca tuvo ningún inconveniente de que me quede a dormir en su casa, “considero que las mamás son más comprensivas que los papás”, agrega Mariela B.

Los padres toman ahora mayor conciencia de la sexualidad de sus hijos y, en mayor o menor grado, la aceptan explícitamente. “Existe una actitud permisiva hacia la sexualidad de los hijos y una mayor tolerancia hacia su vida y necesidades, en menor peso de la censura posible de vecinos o extraños y, sobre todo, el deseo de brindar la seguridad del hogar a hijos e hijas en sus experiencias tempranas”, expone Mario Margullis en su libro “Juventud, Cultura y Sexualidad”

Asimismo, considera que los porcentajes de permisividad son mayores, en conjunto, hacia los varones que hacia las mujeres: “Desde luego, que esta resistencia a favorecer el ejercicio de la vida sexual de las hijas en el hogar no implica una total negativa hacia su sexualidad: es posible y probable que se acepte que mantengan relaciones fuera del hogar. Pero que éstas ocurran en la propia casa paterna supone un grado mayor de superación de resistencias y tabúes: implica enfrentar sin eufemismos la sexualidad de las hijas”.

Mariela B. confiesa que ella tiene relaciones sexuales con su novio tanto en su casa como en la casa de él. Las mayores ocasiones se dan cuando están solos. “Creo que la actitud de mis padres, en un principio, de no dejar que durmiésemos juntos fue para controlar o “cuidar” mi sexualidad. Pero, ahora, que conocen a mi novio y ven que tenemos una relación sana, muy linda y con proyecto de casarnos y comprar nuestra casa, están más tranquilos y lo viven mejor que al principio.

En este sentido la psicóloga Cocorullo cree que en aquellos casos en los cuales la sexualidad de los hijos es vivida como vergonzante o pecaminosa, la pregunta sería cómo esos padres atravesaron la sexualidad en la adolescencia, si era vista por sus propios padres como pecaminosa, cuáles eran los mandatos sociales y familiares con respecto a la sexualidad en dicho momento. “Actualmente, la sexualidad es vivida como una experiencia saludable a diferencia de otros tiempos en la que era un tema tabú”.

El adolescente se encuentra en una etapa de cambios y duelos por atravesar, dentro de los cuales uno de ellos es el del paso de un cuerpo de niño al de un adulto y los padres también deben reacomodarse a este cambio

“¿Y qué dirá tu padre al despertar? Y esta vez tu amor será, será sin abandono”, cantaba el Flaco Spinetta en su disco “Para los Árboles” en homenaje a las bellezas de la naturaleza, más allá de la mirada humana.




La convivencia prolongada



Las dificultades económicas propician una convivencia más prolongada de los hijos en el hogar de los padres, en apoyo de la economía conjunta. También, favorece las relaciones sexuales de los jóvenes en la casa familiar, a falta de la disposición de otros lugares o de dinero para pagarlos.

Mario Margullis en su libro “Juventud, Cultura y Sexualidad” entiende que el temor al Sida también tiene influencia en el cambio de actitud de los padres. Influye en el deseo de cuidar a los hijos y supervisar de algún modo sus relaciones. “El tremendo peligro que significa esta enfermedad, agravado por las fallas en la comunicación pública y las deficiencias en la información, la prevención y los cuidados, habilita un proceso de diálogo por parte de los padres y una actitud más protectora y de menor negación”.

La prolongación de la estadía de los jóvenes en el hogar paterno, conlleva a una postergación de las responsabilidades que implica vivir independientemente y tener que afrontar los desafíos de la vida cotidiana –materiales y afectivos- sin la tutela de los padres.

Esta postergación es favorecida, en épocas de crisis, por la falta de oportunidades laborales, la prolongación de los estudios y la difícil inserción en el mercado laboral, luego de obtener un titulo universitario o terciario. Entonces, para las parejas jóvenes resulta progresivamente más arduo conseguir un empleo estable, alquilar o comprar un departamento y solventar los gastos necesarios para iniciar la vida en pareja.




Luego de la “revolución sexual”

En la década de los 90 la gradual desaparición de las restricciones y de la censura interna y la externa acarrearon a que en algunas familias, de sectores acotados de la clase media, comenzara a aceptarse que hijos e hijas tuvieran relaciones sexuales en el hogar paterno.

Así, se daba mayor legitimidad a la vida afectiva de los jóvenes, no se desvinculaban de la vida familiar las relaciones con sus novios o novias. Este cambio de actitud tiene que ver, en parte, con que los padres de los jóvenes de hoy fueron también influidos, en su juventud, por los cambios culturales derivados de la llamada “revolución sexual”.

Sexualidad y genitalidad

Es frecuente confundir y reducir el significado de la sexualidad a genitalidad. La genitalidad, aunque importante, solamente es una parte de la sexualidad. También es frecuente simplificar el concepto sexualidad limitándolo a la copulación y fecundación. De estas confusiones se deriva la negación de algunos de los padres a que sus hijos reciban educación sexual en la escuela.


Nota Publicada en Revista Convivimos - Autora Natalia Yanina Vázquez


7 comentarios:

Anónimo dijo...

No coincido. Puedo aceptar su sexualidad y maduración, pero el casado casa quiere y también quiere la independencia y privacidad para la cual buscó hogar. En mi casa nó. No me gusta compartir espacios privados. Los padres también tienen sexo y no van a la casa de los novios de los hijos para tenerlo. Hay un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.

Unknown dijo...

Gracias por tu comentario. Espero te haya servido la información de la nota, no es una nota de opinión, sino que es una nota informativa, donde expuse el pto de vista de la psicóloga consultada, quien tiene una gran trayectoria en el trabajo con adolescentes y se especializa en el estudio de grupos de embarazo adolescente.

Unknown dijo...

Hola he leído atentamente ya que me veo en la misma situacion con una chica de 16.Desde mi punto de vista,los chic@s deben tener una sexualidad sana en esto estoy de acuerdo,y no oculto nada a mi hija, pero discrepo a la hora de que dos adolescentes que llevan 3 meses se queden a dormir en su cuarto, y tener relaciones, sera tal vez por educación en mi familia, costumbres, pero no me parece serio o respetuoso darles tal licencia.Por el motivo jerarquico, en las familias siempre habra una jerarquia,para poder organizarse, si soslaya la linea de poder, se tomaran de libertad a libertinaje, y perdonen que insista en el dia a dia me apoyo, en experiencias triviales, como no iba a ser en tal acontecimientos con mas relevancia, gracias un saludo y espero leer su respuesta a mi comentario. Mariam

Anónimo dijo...

tengo 50 años y un hijo adolescente. No voy a negar que la situación me supera, pero seamos sinceros, los chicos van a tener sexo en casa o en otro lugar y hoy, como estan las cosas, por razones de seguridad, etc.prefiero que sea en casa.- De todos modos aun no he podido elaborar la situación (reconozco que me tomo por sorpresa), pero ellos lo ven como algo natural....no se

Anónimo dijo...

Tengo 17 años , cuando llevaba 6 meses con mi novio les pedi permiso a mis padres para que se quedara a dormir en casa ,porque ya era tarde , el cual no nos dieron. Ahora al llevar un año juntos se los olvi a plantear y sucedio lo mismo. Entiendo que a ellos les resulte incómodo , o les parezca irrespetuoso , pero deben entender que no únicamente queremos dormir juntos para tener relaciones, sino para compartir distintos momentos y circunstancias , conocernos más y compartit algo distinto .. tan sano como el dormir.

Paciencia dijo...

Mi hija tienen 23,y se instaló con el novio en casa con la excusa de que le cortaron la luz se queda a dormir, pero el corte esta durando demasiado, encima ella va a trabajar y el se queda durmiendo, porque se que lo mantiene, ella lo niega, en mi heladera no dejo nada,compro comida y la como en el momento, el señor mita la tele, ella cocina para el por ende se gasta mas gas, le hablo todo el tiempo para que no la use y ni bola me da, tengo ganas de sacarlo de patadas en el orto, pero me pongo en contra a mi hija, y ella me dice que soy egoista��. Discuto casi siempre de lo mismo,la verdad no se que hacer.

Unknown dijo...

Mi hija tiene 23 años tiene un novio ejemplar es respetuoso,a él le hemos permitido quedarse en casa pero lo lamento mucho porque una cosa con lleva a otra, el se ha quedado en ciertas ocasiones, en el día ven películas y se acuestan en cama,mantienen la puerta abierta,pero ahora se hechan cobija encima y veo que cada vez tomán más confianza, y ahora él quiere que ella se quede en su casa, y a decir verdad no me siento cómoda,la verdad eso me roba la paz porque tengo una niña de 13 años y ella mantiene con ellos y pienso que ella está observando y copiando comportamientos y no quiero que mi casa se vuelva una recocha, entonces a dios doy gracias porque él me pidió mi punto de vista frente a que ella se quedara en su casa y aproveché para decirle que lo mejor era que cada quien durmiera en su casa, y el chico tomo a bien lo tomo como consejo, creo que debemos poner reglas ser claros poner límites y no se trata de que tengan sexo ,pero que el día que lo hagan sean responsables y elijan un lugar especial para estar, pero en mi hogar no lo permito,además cuando uno menos piense se acomodan y no les dan ganas de formar un hogar,y es hay donde empieza el confrontamiento con uno mismo, pido ayuda divina porque ya ella es muy grande pero así mis reglas sean absurdas, vivo tranquila, adoro mi yerno es como mi hijo y deseo que algún día se convierta en su esposo,pero el día que lo decidan que se vallan a vivir como dios manda, los amo y quiero hacerles un bien.